- Buenas noches Marí.
+ Buenas noches mi Lord. ¿Qué os trae por estos lugares de la casa a estas horas? Sería mejor que durmierais señor.
- No puedo dormir Marí...
+ Pues sería lo mejor que haría. Mañana es su boda con la Duquesa de Beró y no querrá estar hecho unos zorros.
- Ese es el problema. Mañana tengo que casarme con una mujer que ni siquiera me excita. No la amo y ella a mi tampoco. Yo solo amo a una persona.
El silencio se produjo en la habitación. Marí se giró y comenzó a guardar los objetos de la cocina mientras que Lord Swan seguía dándole vueltas a la taza de té que se había preparado.
- Sois vos -Dijo el con la mirada perdida en su taza
+ ¿Cómo? No podéis hablar en serio.
- Sí Marí, nacisteis en esta casa, al igual que yo, recibimos la misma educación mientras vuestra madre trabajaba para nosotros. Con el paso del tiempo nos hicimos amigos y vos os quedasteis trabajando aquí, junto a mi...
+ Pero no tiene sentido...
- Llevo años amándoos y nunca había visto el amor en usted hasta que la Duquesa llegó a esta casa.
+ Samuel, la idea de veros con otra mujer no es que me sea muy satisfactoria pero vos sois el amo de vuestra vida, yo no soy nadie para exigirle nada.
- Sois mi amiga, estáis en mi primer recuerdo y en el último. En este tiempo os he estado robando pañuelos para mis viajes. Era la única manera de teneros cerca y no olvidaros. Marí, vos sois la mujer que amo desde que era un niño con el que jugaba al ajedrez.
+ Señor, no podéis venir y decir esto ahora, en estos momentos. Vos sois, fuisteis y seréis el amor de mi vida pero no puedo pediros que lo dejéis todo por mi. Sólo soy una sirvienta que se enamora de su amo.
- Voy a anular la boda.
+ No.
- Sí. Lo voy a hacer. Y después nos iremos juntos, dónde nadie nos tenga perjuicios y dónde a la gente no le importe que no seamos iguales. Mañana por la mañana iré a hablar con el párroco, él me apoyará y me ayudará con todo. Sí, ya está claro. No os pienso dejar marchar Marí.
+ Estáis loco, ¿lo sabéis?
- Sí, lo reconozco. ESTOY LOCO POR VOS.
domingo, 30 de enero de 2011
miércoles, 19 de enero de 2011
sábado, 15 de enero de 2011
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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